El tejido de la vida que lo une Todo.
Una manera de relacionarse con la vida — con toda la vida, sin excluir nada.
La palabra Tantra proviene del sánscrito y tiene dos raíces: Tan, que significa extender o expandir, y Tra, que significa instrumento, protección o liberación.
Tantra puede traducirse como el tejido que expande la consciencia, o aquello que extiende la sabiduría. Es el tejido de la vida que lo une Todo.
Tradicionalmente se ha definido también como un conjunto de técnicas o meditaciones recogidas en un texto sagrado, que pueden ayudarnos a expandir la consciencia hasta alcanzar la libertad espiritual.
El Tantra no es una religión, ni una técnica, ni una filosofía que se estudia con la mente. Es una manera de relacionarse con la vida — con toda la vida, sin excluir nada.
Mientras otras tradiciones espirituales proponen trascender el cuerpo, las emociones o la sexualidad, el Tantra proclama algo radicalmente diferente: todo es sagrado. El cuerpo es un templo. Las emociones son información. Los sentidos son puertas. La energía sexual es la energía más poderosa que existe, es tu energía vital.
El Tantra nos invita a dejar de estar en guerra con nuestra propia naturaleza. A observar sin juicio todo lo que somos — nuestra luz y nuestra sombra, nuestra ternura y nuestra ferocidad, nuestra espiritualidad y nuestra animalidad — y reconocer que todo proviene de la misma fuente divina.
Nos aporta herramientas de comprensión y aceptación de nuestra naturaleza que nos permiten amarnos a nosotros mismos y a los demás y tener una vida más plena.
En el Tantra no hay separación entre lo sagrado y lo cotidiano. Lo divino no está fuera, en un templo o en un cielo lejano. Lo divino se manifiesta aquí, ahora, en cada respiración, en cada sensación, en cada encuentro.
Somos consciencia encarnada en forma, y el camino hacia la liberación pasa por habitar esa forma con plena presencia, no por escapar de ella.
Una vía espiritual transmitida durante siglos.
El Tantra es una vía espiritual que se origina hace aproximadamente 5.000 años. No se sabe con exactitud dónde ni cuándo surgió, pero sí que fue transmitido oralmente de maestro a discípulo durante siglos.
El Vigyan Bhairav Tantra es el texto tántrico más conocido, perteneciente a la tradición Spanda del Shivaísmo de Cachemira.
En él, Shiva y Shakti — los principios de la consciencia y la energía, lo masculino y lo femenino — mantienen un diálogo amoroso en el que Shakti le pregunta a Shiva sobre el amor, la vida, la muerte, la consciencia y el sexo.
Shiva responde con 112 meditaciones y técnicas para trascender la mente y alcanzar la iluminación. No da respuestas: ofrece herramientas para que cada uno encuentre su propia verdad.
De estas 112 técnicas, apenas media docena tratan directamente del encuentro sexual.
Y sin embargo, esta actitud del Tantra que incluye el sexo en sus enseñanzas generó el rechazo y la persecución de sus practicantes durante siglos, obligándolos a transmitir sus enseñanzas en secreto o a refugiarse en los Himalayas, el Tíbet y China.
Por eso hoy nos llegan diferentes corrientes del Tantra de diferentes lugares y tradiciones.
Diferentes caminos, una tradición.
Tantra Shivaíta o Hindu
Es devocional, un camino de entrega amorosa a la vida. Adora a lo divino en cada ser vivo a través de la celebración de lo cotidiano, la danza, las artes, la sensualidad y la naturalidad. Es un camino de relajación, de no esfuerzo, de gozo. Sus prácticas esenciales están documentadas en el Vigyan Bhairav Tantra.
Tantra Yoga
Se desarrolló con un enfoque más disciplinado. Utiliza las técnicas para el despertar espiritual y la elevación de la energía Kundalini hacia los centros superiores. Es más técnico y orientado hacia la práctica individual.
Tantra Budista
Su fundador es Saraha. Su camino es el de la meditación y la consciencia. Cuando la mente no se aferra a ningún contenido y acontece el gran silencio, surge Shunya — el gran vacío cuántico, la nada que contiene el potencial de todo lo no manifestado.
El Tao o cultivo dual
Corriente orientada tanto hacia la salud como hacia el desarrollo espiritual. Un cuerpo que rebosa energía porta un alma feliz que irradia luz. Sus prácticas para hacer circular la energía por el sistema nervioso son muy concretas y técnicas.
Neo-Tantra y Osho
Han pasado más de 1.500 años desde los primeros textos tántricos. Invasiones, guerras, represión sexual y siglos de condicionamiento alejaron a la humanidad de esta sabiduría.
En los años 60, Osho comenzó a enseñar a occidentales que llegaban cargados de trauma, miedo, rabia y represión sexual.
Osho integró las antiguas enseñanzas tántricas con técnicas modernas de psicoterapia, creando lo que se conoce como Neo-Tantra y las Meditaciones Activas.
Gracias a su trabajo, las enseñanzas del Tantra antiguo salieron a la luz y fueron reinterpretadas en un lenguaje accesible para el mundo contemporáneo. Hoy su legado sigue vivo a través de miles de practicantes y centros de meditación en todo el mundo.
Desmitificando el malentendido.
En Occidente el Tantra ha sido frecuentemente reducido a una práctica sexual exótica. Esta visión es un malentendido profundo que hace un flaco favor a una tradición milenaria de enorme riqueza.
El Tantra ni niega ni favorece el sexo. Simplemente investiga la naturaleza humana tal como es, sin ninguna evaluación moral.
La energía sexual es la energía vital más poderosa que existe — el origen de la vida misma. El Tantra nos enseña a no reprimirla ni a dejarnos arrastrar por ella, sino a conocerla, honrarla y elevarla hacia estados de mayor consciencia y expansión.
Cuando aprendemos a llevar consciencia y amor a ese acto en lugar de convertirlo en una representación, en algo mecánico o una carrera persiguiendo un objetivo, descubrimos que puede ser una puerta hacia un profundo éxtasis.
Los tántricos descubrieron que en la unión consciente de las polaridades — masculino y femenino — comienza a circular energía entre los cuerpos con el potencial de culminar en una experiencia de unidad profundamente sanadora.
